Bienvenidxs al Blog del curso Tópicos y Teorías del Pensamiento Actual Primavera 2018

Este blog será un sistema extra al salón de clase en donde podremos generar una práctica de articulación de pensamiento poco a poco y detallada. Idealmente hacer un post o un comentario cada semana. Para esta semana la invitación es elegir algún concepto que salte de la página y/o que se pegue a tu pensar, que te atraiga pues, y que intentes construir una especie de aproximación, a qué te sabe dicho concepto, a que se refiere, cuál será su funcionamiento y cómo es que es operativo. No tiene que ser un post largo aunque puede ser. La idea es ir construyendo un vocabulario y articulaciones alrededor de éste que nos vayan adentrando a la elaboración continua de un entramado que eventualmente se convertirá en el ensayo final para el curso.

Les pego aquí la descripción del curso para centrar el estudio.

Descripción del Curso

En una entrevista que forma parte del libro The Principle of Unrest publicado en Junio de 2017, el filosófo Brian Massumi nos invita a repensar al movimiento como una forma de contrarestar lo que él llama el ontopoder, — el poder del capitalismo neoliberal de mobilizar no solamente por encima sino desde abajo del individuo y de lo social (Sitio Web Open Humanities Press). Esta invitación es contundente para el pensamiento contemporáneo no sólo como una forma o marco de análisis sino como una provocación hacia una transformación del pensamiento para poder cambiar hábitos sociales que perpetúan valores insostenibles por el mundo de hoy. 

Repensar el movimiento en la filosofía, no es asunto nuevo; sin embargo, ha sido un asunto relegado por un lado por la complejidad ininteligible que esto implica, y por el otro lado, por la fuerza mayoritaria de una política de pensamiento inscrita al paradigma filosófico categórico, de lo inmóvil, lo separado, lo esencial y lo trascendente.

Vivimos en un período crucial en el que la política global categórica dominante se torna en contra de la vida, erige barreras que defienden una idea de existencias puras y con más valor unas que otras. El nombre que esta caricatura toma  hoy día puede ser identificada como Donald Trump. Es claro ya que impera una necesidad de identificar y replantearnos la fuerza del rol que este paradigma categórico, de lo inmóvil y lo separado juega en la sociedad y en la vida y proponer un otro paradigma múltiple del movimiento, la inseparabilidad y la relación para cambiar estos hábitos de pensamiento y modos de vivir.

La hipótesis de este curso es que la era Trumpiana que vivimos se alimenta del paradigma de lo inmóvil y lo separado — también se le puede nombrar paradigma de la estructura o de la razón — y que un cambio necesario de esta tendencia será solamente posible si se atiende dicho paradigma y se apunta hacia otra posibilidad de entendimiento, no meramente racional sino relacional. Otra realidad de la era en que vivimos y que va de la mano de una noción del mundo como construido por entes categóricos, separados e inmóviles, es que este entendimiento crea y se fundamenta en una relación de valores pre-establecidos, en dónde unas existencias valen más que otras y por supuesto las fuerzas mayores aplastan a las menores. La pregunta central de este curso siendo su herramienta el estudio del movimiento, será ¿Cómo crear valor para existencias menores? Aquí, crear valor se codea con el concepto Nietszcheniano de valor, en donde no se trata de valorar desde lo pre-establecido, desde el bien y el mal, ni desde una moral dada, sino de so-pesar las fuerzas activas de un acontecimiento, destruyendo así valores preestablecidos para crear entonces afirmativamente valores otros para aquellos modos de existencia que por no entendibles automáticamente son descartados.


El planteamiento de este curso es estudiar colectivamente la propuesta del movimiento a través de textos filosóficos y de crear conceptos operativos de una lógica distinta que nos permita abogar por las existencias menores. Siendo así, hilaremos el estudio filosófico con textos alrededor de feminismo, estudios queer, estudios de raza, indigenismo y neurodiversidad. Esto lo haremos trazando un diagrama de pensamiento filosófico en relación al movimiento con la ayuda de filosófos como Alfred North Whitehead, Henri Bergson, Gilles Deleuze, Félix Guattari, Brian Massumi, Erin Manning, Leanne Simpson, Denise Ferreira Da Silva, Jane Bennet, Fred Moten, José Muñoz, Donna Haraway, Peter Pal Pelbart, Ta-Nehisi Coates, Angela Davis y Sara Ahmed, entre otros.

 Para información sobre el texto mencionado aquí, visitar: http://www.openhumanitiespress.org/books/titles/the-principle-of-unrest/

Propocisión Post I: Extraer una palabra o frase que llame tu atención del texto de Deleuze, "Clase XI: Estratos y desestratificación sobre el cuerpo sin órganos" y escribir de 1 a 3 párrafos como intento de articulación aproximativa de dicha palabra, frase, concepto o ensamblaje enunciativo. Puedes hacer esta escritura como un post individual o como parte de un post de algúnxs compañerxs.

Bienvenidxs!

Nota: Por favor cada post o comentario necesitará tener tu nombre al final para poder identificar las diferentes voces. También crea una etiqueta y cada post que hagas etiquétalo con ésta.

Gracias,

Mayra (Mi etiqueta es m:m)

Comments

En la lectura sobre estratificación y desestratificación de Deleuze entendí que su discurso se centra en la noción del Cuerpo Sin Órganos que vislumbramos como una forma viva, composición en constante transformación, con emociones, sensibilidades y afectos; sin embargo, ésta es sólo una "aproximación" a la idea, nunca se asienta bajo una definición, ya que no la hay, no la puede haber, es un límite, el cual hay que tratarlo con cuidado, no acercarse demasiado, ni explotarlo. De esto se desprenden cuestiones que se pueden llevar a la práctica, como: operación de aplanamiento o plano de equivalencia, que refiere a suavizar acciones mecanizadas o maquínicas; hacer trasposición o traslape de ideas; utilizando líneas de fuga o escape de un canon o normativa. También encontramos una problemática de "producción de enunciados" que refiere a pensamientos que, en su núcleo, fungen bajo una lógica relacional. Asimismo, para fabricar un C.S.O hay que pasar por una serie de factores y pruebas, a superar, que el autor llama "estratos"(de significación, organización e interpretación) que sofocan las posibilidades del ser; así como las traiciones que nublan lo que también titula el "campo de inmanencia del deseo", entendido como como proceso de crecimiento de este ser (que va mutando, cambiando de piel, como hemos dicho): la falta, el placer y el goce. Éstas actúan en contra de las voluntad de comenzar el proceso en el momento en que uno, al estar sumido en ellas, se siente cojo, incompleto con respecto a algo que desea y no lo tiene íntegramente, y a partir de ahí, solamente halle su sentido de vida en el éxito o fracaso, medido con las traiciones de una ilusión.

Urekar, Raquel.
Unknown said…
Tras la lectura, no puedo dejar de imaginar muchas cosas para relacionarlas con “el cuerpo sin órganos” y sus “límites”, los cuales previamente ha descrito Raquel. Estoy tratando de poder entender de una manera más clara el capítulo, en base a reflexiones ejemplificadas, quiero compartir una de ellas y la que me causo más conflicto, la que más me pego. Sabemos que el cuerpo sin órganos puede ser cualquier ente, dicho esto me di a la tarea de relacionar al cuerpo sin órganos con la paradoja del árbol y el ruido, muy conocido en la filosofía, la cual plantea la siguiente pregunta:
¿Hace ruido el árbol que cae cuando no hay nadie para escucharlo?
En este punto considero que por si solo el árbol es el cuerpo sin órganos, y mi deseo es saber si hará ruido al caer incluso si no hay nadie para escucharlo ¿hasta que punto puedo acercarme para responder esta pregunta? Los limites son claros, si llegase a acercarme fallaría en la condición principal, puesto que evidentemente habría alguien en la escena, si no me acerco, realmente no lo sabría, entonces ¿El C.S.O. es el ruido? Si asi lo fuera, dejaría de serlo al ser escuchado, y si no es escuchado no se podría responder la pregunta principal…
Otro ejemplo que ha pasado por mi cabeza tras la lectura, quizás muy fuera de lugar, pero que de igual manera quiero compartir es: ¿hasta que punto como individuos somos un cuerpo sin órganos? Viviendo en base a un calendario, esperando fechas importantes, empezando y terminando un semestre, asistiendo a un trabajo, realizando siempre lo mismo en base a una rutina, ahorrando de manera incrédula creyendo que tenemos todo el tiempo del mundo para poder gastar ese dinero después, creyendo en Dioses que quizás no existen ¿soy yo un cuerpo sin órganos? Atado a mi escritor favorito, a mi banda preferida, a las redes sociales, criticando a los idiotas que siguen viendo televisión, que no abren los ojos para darse cuenta de la situación en la que como comunidad estamos, pero soy igual o peor, entrando al internet a llenarme de ocio ¿en que me he convertido?
Me gustaría saber si fui el único que pensó en eso, saludos…
Un término que Deleuze desarrolla a lo largo del texto es el de ‘real dominante’. Me parece que este término está relacionado directamente con los mecanismos de poder de la siguiente manera: los mecanismos de poder como son la religión, el gobierno u otras instituciones, establecen una sola verdad que se convierte, a mi forma de ver, en lo que Deleuze llama ‘real dominante’, es decir, una verdad impuesta que todos consideramos real o válida, porque se nos ha moldeado y educado desde ella. Ese ‘real dominante’ entonces, es lo que organiza nuestra capacidad de comprensión, lo que nos hace pensar y actuar de manera determinada, lo que nos ha privado de nuestra libertad para movernos, hacer conexiones, interpretar, y ha hecho difícil el hacerse de un cuerpo sin órganos, ya que damos oportunidad a los mecanismos de poder para utilizar nuestro cuerpo y hacerlo útil a su conveniencia; por eso, Deleuze dice al respecto que “si no se toman molestia de encargarse y hacerlo ustedes mismos, entonces se les hace, y se les hace según los estratos que le impiden funcionar” (209).

Fernanda Meneses Hernández.
Unknown said…
El elemento que quisiera rescatar en este momento es el de organización y sus resonancias. Este nos remite, bajo la óptica de Deleuze y Guattari, a un primer estrato que afecta y desvía el potencial de relaciones polívocas por las que transita el CsO. Organizar, en el sentido más tradicional del concepto, nos recuerda un orden, un patrón a seguir, una estructura definida que lleva a cierto tipo de proceso, a tener el máximo rendimiento útil.
Para las sociedades occidentles, la organización está presente en variados aspectos de la vida cotidiana: organización social, organización política, organización religiosa, organización de la información; y las consecuencias para aquello(s) que sobrepase(n) dichos límites pueden ser variadas. Escribir de izquierda a derecha. Comenzar en el principio y terminar en el final.
La mente tampoco queda exenta a las fauces de la organización. Codificaciones del pensamiento pasan por una organización de la cual nunca fuimos participes, pero que debemos seguir para poder comulgar con determinado “orden” social, académico y hasta intelectual intelectual. Organización numérica (después del uno siempre sigue el dos), organización alfabética (la “a” es la primera letra), organización circadiana (después del día sigue la noche), organización nictemeral (el día tiene 24 horas). En psicología, el aprendizaje se construye por una organización constante de las estructuras cognitivas existentes. Dichos procesos tienen rutas ordenadas para poder ser llevados a cabo: sensibilidad-percepción-atención-procesamiento-memoria y/o pensamiento. Pensar es uno de los últimos eslabones bajo el ordenamiento cognoscitivo.
En la corporalidad, organización convierte los cuerpos en organismos. Mapas establecidos donde cada órgano cuenta ya con una función limitada a una biología constituída. El corazón bombea sangre, el estómago digiere, los ojos observan, las piernas movilizan, o los glúteos soportan. Una constitución establecida para realizar tareas establecidas. La pregunta a la que nos invita Deleuze, o por lo menos la que resuena en mi cabeza, es: ¿cómo poder desdibujar o desmoronar la organización? ¿Cómo contrarrestar lo categórico a través de líneas de fuga que nos permitan salir de un sistema que tiene su fundamentación muchos siglos atrás?


Emilio
La lectura de Deleuze me dejó pensando, más que nada, en las relaciones biunívocas y polívocas. A partir de ellas, se entiende que el pensamiento no funciona plenamente con dicotomías (bien o mal, día y noche, blanco y negro), sino que, como seres humanos y capaces de entendimiento, tenemos que abogar por crear diferentes enfoques, diferentes matices sobre un mismo tema; se propone la posibilidad de entender las situaciones de formas múltiples. Así, el cuerpo sin órganos, tendría la capacidad de estarse produciendo constantemente, se mueve y muta en corporalidades, consistencias y líneas de fuga que dan algo más que una identidad fija, da posibilidades de pensamiento.
Unknown said…
Lo que me llamó la atención fue la dificultad de llegar al cuerpo sin órganos. Conforme iba leyendo me daban ganas de ser o conocer ese CsO. Todos hemos acudido a una línea de fuga en un momento de nuestras vidas, a ese escape necesario y gratificante de poder salir del plano de experiencia. ¿Pero cómo puedo llegar al cuerpo sin órganos de una manera inconsciente? Deleuze dice que nos tenemos que aproximar al CsO con mucho cuidado, porque si no, veríamos su rostro de muerte. Tenemos que acercarnos pero sin ir más allá: ¿Qué tan allá? Para mi ese es el problema, ¿qué tanto me puedo acercar a él, conocerlo? Se que es un cuerpo múltiple que se encuentra en un proceso constantemente, y desconozco su forma preestablecida, pero gracias a la dicotomía axiológica, definiciones, esos estratos que nos dice Deleuze, me es difícil llegar a él. Cuando en la lectura menciona “hacer saltar cosas”, ¿se referirá a “saltar” los umbrales epistemológicos? Supongo que sí.
Unknown said…
Lo que más me saltó del texto, y lo que considero que puede ser clave para comprender el impedimento del Cuerpo Sin Órganos, son los estratos. Porque, a final de cuentas, al “organizar y ser organizado”, al “significar y ser significado”, al “interpretar y ser interpretado”, y al ser subjetivado, el ser se está delimitando en un sistema externo, no propio. Considero que poner en duda estos estratos, es cuando puedes entrar en un conflicto contigo mismo y con el exterior, ya que se está negando de alguna forma lo real dominante, y se pone como posibilidad el constante movimiento y cambio. Esto puede ocurrir al preguntarse , por ejemplo, ¿estoy haciendo lo correcto? ¿estoy siendo productiv@? (organización) ¿qué hago aquí? ¿disfruto lo que hago? ¿quién o qué soy, qué represento? (significación) ¿qué “me conviene”? ¿en quién confío? ¿quién puede guiarme? (subjetivación, estas últimas dentro del punto o lugar asignado en donde te encuentres). Tal vez estas preguntas sean una combinación de más de un estrato, pero el mismo hecho de dividirlas y encajonarlas en las tres posibilidades, complementa a cumplir con el real dominante.
Creo también que este es el punto del texto, hacernos cuestionar por todo lo que nos limita, por todo lo que damos por hecho y por todo lo que hacemos, pero sin cuestionarnos la significación de estos. ¿Se podría decir que primero hay que enfrentar a los estratos para no enfrentar nada más después ya que no se nos imponen? ¿Que sólo hay que cuestionar las cosas cuando se nos imponen y no cuando vienen realmente de nosotros, de nuestros impulsos? Aunque podemos creer que “viene de nosotros” cuando no estamos viendo que se nos da. Si el Cuerpo Sin Órganos se entiende como una forma libre, impulsiva, sin restricciones del ser, con posibilidad del cambio, ¿se podría considerar, entonces, el cuestionamiento como un paso para llegar al Cuerpo Sin Órganos?

Gabriela Suzán
Unknown said…
Esa es la parte de la idea del Cuerpo sin Órganos que a mi también se me queda más. Esta idea de que el CsO está en constante cambio y reorganización. Es un trabajo personal que se hace uno mismo en función de uno mismo, de buscar un lugar en donde dependamos de nuestros deseos y nuestras posibilidades, y no de estímulos externos. La posibilidad del CsO es lo que lo hace tan interesante, la idea de que hay algo más allá de los moldes que conocemos y que llegar a eso está en nuestro poder.

Fernanda González
Unknown said…
Hasta este momento he leído el capítulo del texto y los comentarios anteriores al mío. Igual que varios de mis compañeros el concepto del cuerpo sin órganos me tiene inquieta porque no creo que sea fácil pensar en que todo lo que somos son dobleces impuestos por la realidad dominante y si intentamos desestratificarnos debemos tener cautela o nos volveremos locos. Los filósofos son unos locos, y lo expreso con admiración porque son capaces de ayudarnos a ver que estamos doblados y dominados desde que nacemos, y escriben de una manera en la que no puedes olvidar esto y ya no puedes estar quieto. ¿Cómo nos desestratificamos? ¿Deleuze expresa alguna manera? Yo no entendí cómo. Estoy perturbada y confundida mientras veo mis dobleces, los (las?) veo pero eso no me hace un cuerpo sin órganos o tal vez sí sólo por un momento.
Unknown said…
Sistema del juicio De Dios, sistema despótico y sistema imperial, son los conjuntos que Deleuze menciona como aquellos en donde encontramos los tres vendajes o estratos inhibidores del cuerpo sin órganos: organización, significación y subjetivización. Estas aproximaciones son las que más me han llamado la atención, a lo largo de la lectura, en el sentido de que esta misma normatividad hace un CsO en función de cómo operan los estratos en cada sistema, ya que a partir de dicho planteamiento Deleuze puede hablar de la desestratificación de este cuerpo.
Es decir, primero expone que este CsO “siempre está ahí”, para hablar después de una desestratificación que opera un CsO hecho a partir de la ruptura de este triple vendaje: ruptura de la organización del organismo; del ángulo de significancia; y desubjetivización.
“¿Qué hacer entonces?” Deleuze nos invita a tomarnos la molestia de hacer un CsO nosotros mismos, antes de que nos sea hecho por los estratos, impidiendo así su funcionamiento. Y, de ya estar hecho bajo estos vendajes, nos invita a desestratificarlo.
Esta aproximación de la desestratificación podría definirse entonces como la separación del CsO respecto a los tres estratos mencionados, que funcionan a favor de un sistema imperial, despótico, o del propio juicio de Dios.
fanii.l.a said…
En mi opinión, tras haber consultado el “Cuerpo sin Órganos” en algunas ocasiones a lo largo de mi carrera en Historia del Arte, me encuentro en el punto donde no puedo entender su compleja totalidad, y si bien después de haber leído el capítulo de Deleuze, creo que tengo aclaradas varias ideas hay ciertos conceptos que me gustaría reafirmar como los de “Flujos”. Deleuze menciona que “El acto fundamental de la sociedad es codificar los flujos y tratar como enemigo a aquello que en relación a ella se presente como un flujo no codificable que pone en cuestión toda la tierra, todo el cuerpo de esa sociedad” (p.21). No puedo pensar en nada más cuando se mencionan los flujos que en los líquidos corporales, y como estos juegan un papel de suma importancia en el campo anatómico, sin embargo lo pienso desde el tabú que se genera alrededor de este concepto, y de cómo a su vez puede llegar a ser muy similar a lo que dice Deleuze, los flujos son el mismo enemigo que ponen en cuestión los actos de la sociedad, y a su vez es aquello que la misma sociedad convierte en no codificable.
Este mismo concepto es aquel que convierte a los cuerpos en organismos activos de un sistema orgánico y social, donde la organización es fundamental para el capitalismo como formación social que se ha constituido históricamente sobre algo increíble, sobre lo que era el terror de las otras sociedades: : la existencia y la realidad de flujos descodificados.

Fabiola Andrea Lazcano Alvarez
Ian Levy said…
Al leer el texto de Deleuze lo relacioné con Un mundo Feliz, de Huxley. Cuando el autor explica el primer estrato pensé en los embriones del comienzo de la novela, los cuales son externamente bombardeados por diversos factores (luz u oscuridad, frío o calor, en distintas intensidades, etc.) que los determinarán como sujetos para una función social específica, o sea, maquínica. Estos organismos dejarán de ser la infinita posibilidad que plantea el cuerpo sin órganos para reducir su existencia -al mismo tiempo que es desviada- a una mera funcionalidad que perpetúe un sistema más grande, el de lo real dominante.
Me atrajo la frase que dice que “el cuerpo drogado es un cuerpo que se recobra como cuerpo sin órganos” (213) y pienso que esta -digamos- liberación funciona opuestamente a lo que en la novela planteaba la droga soma, por cuya ingesta reharía la glándula de interpretación interior que lo acomoda a la significación exterior -o al dictado social- y, finalmente, por lo cual el sujeto regresaría nuevamente a su triple vendaje. Ciertamente, el mundo que planteaba Huxley era en oposición al que las instituciones de nuestro mundo establecen, sin embargo, en ambos textos la propuesta parece ser la misma, concientizar al sujeto para que se libere de sus vendajes.


Ian Levy
Unknown said…
Honestamente, el concepto del “cuerpo sin órganos” así como la lectura que conlleva este término me parecen sumamente complicadas, ya que en lo personal me es bastante difícil pensar e imaginar que cualquier ente puede ser un “cuerpo sin órganos” y que lo mas inteligente que podemos hacer es aproximarnos a el de manera prudente y a través de las líneas de fuga. Luego nos explica sobre los 3 estratos (organización, subjetivación y significación)que evitan el funcionamiento del CsO, que cumplen como vendajes que inhiben. También nos habla de las relaciones biunívocas que son producidas por los estratos.
Me parece interesante la frase de Deleuze “Ya la formación del organismo está muy ligada las presiones sociales” (pag. 203) ¿Acaso esto podría ser el inicio de la formación de los estratos?
De cierta manera siento que Deleuze nos hace una invitación a querer intentar al menos, convertirnos en un CsO, sin miedo al rostro de muerte que pueda mostrarnos, sin miedo a quitarnos los vendajes y a desestratificarnos. ¿Será que es más fácil de lo que pensamos? ¿Habrá, tal vez, una manera mas sencilla de expresar la idea del CsO? ¿Cómo podemos volvernos un CsO?


Zyan G.
Majo Andrade said…
Leyendo los comentarios de mis compañeros me he dado cuento que comparto muchos de sus sentimientos hacia el CsO. Es un concepto que sin duda nos incomoda por su capacidad de cuestionar en base a qué nos hemos construido (como seres subjetivos) y qué es lo que seguimos construyendo (ya en el plano de cómo contribuimos al discurso de nuestra plataforma espistomológica). Una incomodidad que va desde no poder aprehender el concepto (que yo diría que es más bien una noción expresada en metáfora) a un no saber cómo llegar a él, cómo volverse un CsO y, al mismo tiempo, no ver la cara de la muerte. De ahí: el miedo a los límites de este, las dudas de si se puede llegar por completo a él o no, su relación con las líneas de fuga (¿realmente podemos diferenciar un CsO con un cuerpo drogado?)...
Sin embargo, creo que la respuesta nos la da el mismo Deleuze, pero la perdemos en esa incomodidad (que no es más que el miedo) y en la costumbre de nuestro pensamiento de creer que hay un inicio y fin de las cosas (un camino y un objetivo), y mis compañeras Fernanda González y Eugenia la expresa muy bien. Esa respuesta es que el CsO es más un proceso que un objetivo, unas constantes mutaciones de consistencias, de líneas de fuga, en las que se asume la complejidad de nuestras intensidades (que ya no son entendidas como meras ansias de satisfacer deseos, como lo piensa el psicoanálisis). Por ello es que se habla de cosas que pasan por él o determinaciones (distribución de intensidades, multiplicidades, flujos, libres conexiones maquínicas, régimen signo-partícula, desterritoralización) y no de estratos o definiciones, porque en el fondo se aboga por las posibilidades, por el salirse de dicotomías, que doblan las corporalidad hasta reducirlas a sólo dos opciones, y llegar a la multiplicidad: aceptar la complejidad del pensamiento.

Majo Andrade G.
Unknown said…
Esta es una parte de Deleuze a la que llevo bastante tiempo dandole vueltas. El CsO trata de una constante evolución y mutación, algo que hasta cierto punto debería de ser obvio para todos pues solo así podemos ser inclusivos, pero la realidad es que lo más sencillo es dejarnos moldear por las influencias externas y quedarnos dentro de las dicotomías pues significan esfuerzo mínimo. Pero el mundo tiene una cantidad fascinante de posibilidades, el propio individuo, por lo cual creo que es muy acertada la invitación a intentar hacer un Cso. Alejarnos de esas relaciones biunívocas que nos dominan, dañan, para dar el paso a lo polívoco, pues dentro de ellos se encuentran muchas de las minorías, mismas que constantemente están renovando su centro, pues no hay nada estático que llame la atención o que realmente sobreviva. Las relaciones polívocas nutren al ser.

Valeria Alcaraz
Unknown said…
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aamh said…
El acercamiento a la noción de Cuerpo sin órganos, y la dificultad que esto conlleva, es lo que más me intriga y desconcierta. Estamos formados a partir de normatividades, lo que se debe y no hacer, lo que es y no aceptado, y durante nuestra vida nos regimos por estas dicótomas, que de alguna manera, permiten a las esferas de poder, mantener el control sobre nosotros. Aceptar las posibilidades impediría un ejercicio de poder así de simple, implicaría una deconstrucción de estas normas con las que somos educados, que imposibilitan nuestra capacidad de pensar bajo nuestras propias ideas. Me gusta la idea del CsO, porque deconstruye estas dicótomas o relaciones biunívocas y permite generar conexiones polívocas. Pensar y reconstruir el cuerpo a partir de las miles de posibilidades a las que estamos expuestos.

Amanda Macias
äle said…
Si
Si
siisisisi Que
??????????

Cuantas veces he tenido un cuerpo sin órganos?? como se que estoy teniendo una experiencia sin órganos?

¿¿Como cambio las disposiciones de mis deseos?? En serio. ¿Cómo?
(O es que ya lo hago sin saberlo...¿?)

Repito: ¿cuántas cosas vive mi cuerpo sin que yo me entere?

Ahora que leo sobre los 3 vendajes... me doy cuenta de que me pesan.
Me pesa muchisimo. Claro, aveces no me percato de su existencia... De eso se trata, no? De que sean tan parte de nosotros que no los veas.
Pero en ocasiones siento como la mano triplemente vendada me toma por la garganta y me roba de aire.

Libres conexiones.
Libres conexiones.
Libres conexiones.

cómo aproximarse
qué camino/practica/piel/dimensión
ah
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Para finalizar:
Mientras leía el texto me daban ganas de gritar. Y grité.
Jessica said…
No estoy acostumbrada a leer este tipo de textos, por lo tanto, hay demasiadas cosas que no entiendo del todo, ni siquiera había escuchado el término "cuerpo sin órganos". Aún así, lo que puedo rescatar de la lectura es la parte en donde el autor habla del segundo estrato, que es la significación. La relación entre significado/significante es resultado de la convención, es decir, todo lo que conocemos y cómo lo conocemos es producto de que alguien más dijo que debía ser así. Si escuchamos la palabra "silla", por ejemplo, inmediatamente vamos a pensar en un mueble cuya finalidad es la de fungir de asiento a alguien, pero ¿por qué no pensamos en un dulce o en un idioma?. Todo ya está establecido, y hay veces en las que ni siquiera nos preguntamos el porqué de las cosas...

Jessica Villa
jess.svil
Unknown said…
QUIERO UN CUERPO SIN ÓRGANOS

pero quererlo elimina la posibilidad de tenerlo,
pero tenerlo sería no tenerlo,
pero no tenerlo también sería no tenerlo.
¿Cómo puedo no no tenerlo?
¿Por qué hablo de él como una posesión?
¿Acaso no estoy en mi cuerpo?
¿Quién habla?
Más bien quiero deshacerme de mis órganos,
vomitarlos todos.
pero ¿qué es un cuerpo sin órganos?
Vacío, lleno y a la mitad.
Dos no caben en dos.
Hay más
Hay más
Hay más

UN LUGAR?

Nahui
(no sé como hacer una etiqueta :c)
Jaime O'Hea said…
Leí el texto. Más de una vez. Empezando de adelante atrás y de atrás para adelante. ¿Saben qué entendí? Yo no. No sé qué entendí, pero por lo menos me puso a pensar. El pensamiento más fuerte durante toda mi lectura, la clase, la siguiente lectura y mi momento personal post-lectura fue: qué necesidad de escribir así?
Este no es un lenguaje accesible. No es un texto para todos. ¿Si el texto no es para cualquiera, entonces para quien?

En principio, no es para mi. Eso me gustaría atribuirlo a que me hace falta ver más box (filosófico). Lo cual es una buena forma de empezar la clase, si es que sigue esta línea de textos complejos (por no decir difíciles, opacos y self indulgent).
No es para cualquiera y no es para mí. El texto es un texto para intelectuales, pienso yo. Un texto filosófico se un filósofo para otros filósofos. De ser así no lograría encontrar el sentido del texto (o de su publicación). ¿Qué puede hacer un texto que no puede ser comprendido? Idealmente, producir gente que pueda entenderlo. Más lo más probable es que resulte en un discurso exclusivo (y excluyente) destinado a la misma gente.

Regreso a lo que dije antes, creo que me hace falta barrio (filosófico) y con un poco de callo podré acercarme a textos de este tipo sin arrugar la nariz.

Por lo pronto me quedo con un cuerpo sin órganos y una cabeza llena de preguntas.
El punto que llama mi atención del CsO es la idea de un constante fluir y dinamismo que lo hace ser en sí mismo, por tanto el hecho que sea dado significa volverlo estático. Quizás su razón de ser siempre sea tender hacia algo, estar en constante transformación y no volverse estático al constituirse totalmente.
Un CsO para mi, significa nuevas posibilidades a nivel filosófico y físico de ser. Con este texto a mi me viene a la cabeza una pregunta, ¿ Podemos acaso pensar y vivir de otra manera distinta a la que hasta ahora pensamos, y nos han hecho pensar, como única y posible? . Las líneas de fuga nos permiten acercarnos al CsO en el momento que nos permite salir de esos tres vendajes y que nos mantienen rígidos en una realidad pre establecida.
Andrea Villacaña.

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