Antes de ver este texto en clase y de haberlo leído (Bennett), un día iba caminando hacia el gimnasio, por donde está el campo en donde entrenan los de americano, y en vez de estar viendo a mi tonto celular (como usualmente lo hago), volteé hacia arriba y vi el cielo, y cómo el aire movía las ramas de los árboles. El hacer esto me trajo una sensación de sorpresa: el pensar en que algo que no vemos (el aire en este caso) puede mover cosas (ramas de árboles) me sorprendió, y al mismo tiempo me dio paz y dibujó una sonrisa en mi cara, porque es algo a lo que raramente ponemos atención pero que siempre está ahí. Después de haber presenciado esto, seguí pensando en cosas que no vemos pero que nos mueven, como por ejemplo el amor (creo, lol). Ya después de leer el texto, la frase que da título a mi entrada, me recordó a lo que les acabo de contar. Y es que creo que en el mundo en el que vivimos actualmente, ya casi nada nos sorprende. Y pienso que el punto, es ponerle atención a las cosas ...